Charla sobre apego infantil en el taller de educación familiar
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09/12/2010
El pasado jueves día 2 de diciembre Manuel Vera, psicólogo del Área de Servicios Sociales expuso la segunda charla del taller de educación familiar en el Centro de Primaria Sagrado Corazón de Jesús. Ésta versó sobre el apego infantil.
El tema tratado (el apego infantil) es una cuestión fundamental para comprender el comportamiento y desarrollo emocional de los niños y niñas, pues se trata del primer vínculo afectivo que se forma en el bebé con sus principales cuidadores (padres, abuelos, ..).
Según se conforme dicho vínculo, caracterizado por la seguridad o la inseguridad del niño en los
cuidados que los adultos responsables de su crianza le pueden proveer, la respuesta del menor en
relación con sus padres y con el resto de las personas de su entorno (amigos, profesores,
familiares, etc), será predominantemente de confianza o desconfianza hacia los demás.
En el apego de tipo seguro predomina la confianza del menor hacia las figuras de apego y hacia las
demás personas, siendo niños seguros de sí mismos y amistosos. Dicha base de seguridad emocional
adquirida a través de la crianza recibida por parte de sus principales figuras de apego (en especial
de su madre como primera figura de apego en la mayoría de los casos, aunque también del padre)
permitirá un desarrollo personal, social y emocional adecuado en estos niños, resultando
relativamente fácil a sus padres establecer normas y límites adecuados con ellos, puesto que dichos
menores estarán predispuesto a aceptar la autoridad de sus padres desde la seguridad emocional
que éstos les proporcionan.
En el caso de que se desarrolle un apego inseguro de tipo ambivalente , el menor tendrá un
comportamiento contradictorio hacia sus padres, mostrando conductas de amor y rechazo hacia los
mismos como resultado de las respuestas recibidas por éstos cuando demandaban la atención de sus
padres. Se trata de un tipo de apego basado en la desconfianza entre el menor y sus cuidadores
principales, por lo que serán niños tendentes a llamar mucho la atención de sus cuidadores
principales cuando son pequeños y si no se remedia con alguna intervención profesional adecuada,
presentarán conductas de riesgo (consumo de drogas, problemas de conducta, trastornos de
personalidad, ..) una vez alcancen la adolescencia.
El apego inseguro evitativo se caracteriza por la frialdad afectiva entre el menor y sus
progenitores. Son niños que han sido criados en la distancia emocional en relación con sus
cuidadores, producto muchas veces de un concepto equivocado de lo que es o no adecuado de cara a
fomentar una precoz autonomía en el niño. Estos niños tendrán serias dificultades para establecer
relaciones de amistad y/o pareja estables en el tiempo con un grado de compromiso profundo puesto
que no confían en que los demás puedan satisfacer sus necesidades emocionales, tal y como les
ocurrió en su primera infancia con sus padres. En lo más profundo de su ser se deposita una
desconfianza generalizada hacia los demás, por lo que estos chicos prefieren no vincularse
excesivamente con nadie para así no volver a sufrir los rechazos emocionales que tanto daño le
produjeron en su niñez cuando demandaban la atención de sus padres y no obtenían la respuesta
sensible a sus requerimientos de atención que ellos deseaban.
Como se puede observar, el tipo de vínculo emocional que establecemos en nuestra primera infancia
con nuestros cuidadores principales va a funcionar como una especie de guía, de brújula emocional
con la que nos moveremos posteriormente en el complejo universo de las relaciones interpersonales,
teniendo esto serias repercusiones además, sobre nuestra salud mental, sobre la calidad de nuestras
relaciones de amistad y pareja y en la mayoría de los casos también sobre el tipo de crianza que
vamos a proveer a nuestros hijos e hijas cuando nos convertimos en madres y padres. De esta brújula
emocional dependerá en gran medida la relación que tendremos con nuestros padres (pacífica
o conflictiva), con nuestra pareja (de confianza o desconfianza) y con nosotros mismos (de alta o
baja autoestima), por lo que podemos concluir que de ello dependerá en un alto grado nuestra
felicidad.
Manuel Vera García. Psicólogo de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Lantejuela.

